Nací en Tierra del Fuego, en Cerro Sombrero, mi primera y segunda infancia fue en un mundo de colores, de viento, de nieve, de veranos polares, de mucha libertad.
Durante mi educación básica estudié en varios establecimientos educacionales, públicos y privados, incluso estudié a principio de los ochenta en Costa Rica y Guatemala. Ese viaje es considerado por mi, como una iluminación, que cambió mi forma de persibir el mundo, porque supe que la tierra era inmensa y que en algun lugar de ella, había un sitio para mi.
La enseñanza media la cursé en el Liceo Nº 1 de niñas, en Santiago.
A los 17 años, junto a mi hermana, Carmen, comenzamos a tocar en la peña de la "Casa Kamarundi", y en muchas otras. Eran tiempos difíciles, pero las ganas de cambiar las cosas, superaban todo el temor. Nuestra arma era la música, la filosofía, la palabra y las balas la justicia, el amor.
Al cabo de unos años, mi vocación estaba clara y desde que recuerdo, las letras han acompañado cada uno de mis momentos y los acordes de mi guitarra -fiel compañera- los han vuelto canciones.
El año 1985 estudié e la Escuela Moderna de Santiago, en un pre-universitario de música.
En 1986 ingresé a la U a estudiar música, y conocí Valparaíso, del cual me enamoré a la primera mirada, al primer suspiro de su aroma salino, al instante de oir el din dón del rejoj Turri y ese constante sonar que tienen los lugares cuando se respira la vida en movimiento.
En 1991 viajé a España, allí hice de todo para sobrevivir, fui fregona, camarera, profesora de música en colegios de integración social, canté en una orquesta de baile, en un grupo pop y en el metro, fui también portera y encargada de la limpieza en una piscina de barrio en Madrid, ahí mismo hice clases de natación para niños pequeños, e hice muchas, pero muchas encuestas. De ese viaje aprendí a ganarme la vida y a respetar al que se la gana, a conocer verdaderamente a la clase proletaria, que es aquella que mueve al mundo, que limpia los suelos, abre las puertas, sirve la mesas, limpia los baños, educa a los niños, maneja los transportes, etc, etc, ect...en fin...que se saca la mugre trabajando 8 o más horas diarias y aun así, apenas le alcanza.
En 1994 viajé a Brasil, eso fue como ir a otro planeta, apareció la cultura brasileña maravillosa, exótica, rica en rítmo, en mezclas, en misticismo, con ese idioma tan melódico. De esa época brotaron varias canciones.
Volví a Valpo el año 1995 a terminar mis estudios de pedagogía en educación musical...
Eran los inicios de las batucadas en Valparaíso y de un despertar a la sensualidad de los chilenos. Fue como un darnos cuenta de que el rítmo no estaba en los instrumentos, ni en la raza, sino que en nosotros mismos y al alcance de la mano.
El año 2000 rompí mis cadenas y a los 35 años me animé a tocar mis canciones y a compartirlas con la gente. Mi primer grupo fue "La Ruda" y cuando esta se acabó, pasó un breve tiempo y nació mi actual y querida banda "Juanitamela".